En el siguiente articulo te explicaremos qué es una evaluación neuropsicológica:

 

Este tipo de evaluación, consiste en la exploración del funcionamiento cognitivo de una persona (es decir, de cómo puede estar funcionando su memoria, sus sistemas atencionales, su lenguaje comprensivo y expresivo, sus procesos de razonamiento, de control de impulsos, o de las cualidades de sus herramientas cognitivo sociales y cómo estas condicionan su forma de comprender los contextos sociales y de interactuar en los mismos, etc) el cual se sustenta en la actividad cerebral y puede observarse a través de su comportamiento.

La forma de recabar información es a través de la aplicación de cuestionarios, entrevistas, pruebas neuropsicológicas y diferentes escalas estandarizadas, y la manera de interpretar los resultados obtenidos es a través de los modelos teóricos que tratan de explicar cómo se producen estos procesos cognitivos y cuáles son las redes cerebrales que los sustentan.

 Así, la evaluación neuropsicológica trata de detectar los cambios que se producen en los procesos mentales y en la conducta de la persona a raíz de una alteración estructural del cerebro; la cual puede deberse a factores como un traumatismo craneoencefálico (TCE), un accidente cardiovascular (ACV), un tumor, un proceso degenerativo como una demencia y varias otras enfermedades, trastornos y afecciones que afectan al funcionamiento del sistema nervioso central. Además, en el caso de los niños, que aún se encuentran en proceso de desarrollo de su cerebro y por tanto de sus funciones cognitivas, se puede valorar en qué estadio se encuentran y cómo se están desarrollando (identificando sus fortalezas y debilidades), y también detectar por ejemplo la presencia de un trastorno de déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH), un trastorno del espectro autista (TEA), dislexia, etc.

El segundo propósito, y al mismo tiempo el más importante, sería el de generar una intervención neuropsicológica, a través de la cual se trabajen los problemas encontrados, procurando que estas intervenciones generen cambios que les permitan comprenderse, valorarse y aceptarse, y adaptarse de la mejor forma posible a los diferentes contextos en los que se desenvuelve, como pueden ser con la familia y amigos, en la escuela o en el trabajo.

Con respecto al proceso evaluativo, si bien la duración puede variar dependiendo del motivo de consulta y de aquellos aspectos que se vayan encontrando, este suele oscilar entre las 4 y las 6 sesiones. Se compone de: una sesión inicial que está destinada a recabar la información pertinente tanto a través de cuestionarios como de la entrevista y la observación tanto a las personas cercanas como a otras que se encuentren en los otros espacios en los que se desenvuelve, como puede ser la escuela; de las sesiones en las que se realizan las diferentes pruebas neuropsicológicas per sé (y en la que es importante no sólo la baremación de los resultados, sino también la  interpretación y explicación de los mismos a través de los modelos teóricos existentes); y una última sesión en donde se entrega el informe, en el cual constan los resultados obtenidos y baremados en la tabla que figura al final del mismo, las interpretaciones del funcionamiento de los distintos procesos cognitivos evaluados (indicando el tipo y el grado de alteraciones que han podido producirse por una alteración estructural a nivel cerebral, o aquellas que son producto del desarrollo que está teniendo el niño o niña), y unas conclusiones y recomendaciones que incluyen los tipos de tratamiento y profesionales con los que se debería trabajar, y unas pautas con las que ayudar tanto en la recuperación, el desarrollo y adquisición de las funciones cognitivas que lo necesiten, junto con otros procesos y técnicas destinadas a mejorar los procesos de adaptación en las diferentes áreas personales, sociales, escolares o laborales en las que se desenvuelve la persona.