Por alguna circuntancia nos vemos enfrentados a solicitar una este tipo de terapia. Pero, ¿qué es una intervención neuropsicológica?
A continuación aclararemos esta interrogante y detallaremos los procedimientos y a quién están enfocadas este tipo de terapias.
Como se mencionó en nuestra entrada anterior, si se ha encontrado algún tipo de alteración a través de la evaluación neuropsicológica, la parte más importante es la de la intervención, la cual variará en cuanto a las técnicas y forma de abordarse dependiendo de lo que se haya encontrado, y también del grado de autonomía de la persona.
¿Qué es una intervención Neuropsicológica?
La rehabilitación o intervención neuropsicológica como tal, podríamos decir que consiste en la aplicación de cualquier tipo de intervención que tenga como objetivo rehabilitar, minimizar el impacto, compensar o al menos sobrellevar las diferentes alteraciones que se hayan producido por una alteración estructural del cerebro o por un desarrollo atípico del mismo, que estén condicionando su autonomía, sus capacidades de aprendizaje, o para desenvolverse en los diferentes contextos, entre otros.
Para hacer una buena intervención, se requiere:
● Determinar adecuadamente qué procesos cognitivos son los que están alterados y cuales son los que funcionan correctamente, ya que al conocer estos podremos trabajar sobre unos apoyándonos en los otros. Así, la evaluación neuropsicológica nos debe proporcionar un marco de referencia, desde el cual construir el programa de intervención.
Además, si bien durante la evaluación cognitiva los diferentes procesos parecen encontrarse “separados”, en realidad todos participan en mayor o menor medida en cada una de las actividades de nuestras vidas, y lo que habrá que ir comprendiendo será cómo se combinan cada uno de estos procesos y cómo podemos “sortear” las dificultades que encuentran tanto los pacientes como sus familiares.
● Precisar, dependiendo del grado de gravedad de la o las alteraciones, si el objetivo principal estará encaminado a rehabilitar, restaurar o desarrollar las funciones cognitivas alteradas, o si bien será más conveniente el desarrollo de técnicas destinadas a compensar o sustituir los déficit, o a modificar las conductas perjudiciales. Normalmente, lo que suele darse es una combinación de ambas.
Todo esto debe contemplarse desde la idea de que, si bien dentro del contexto de la rehabilitación se pueden ir observando mejoras en los procesos cognitivos a través de su desempeño en las diferentes actividades, el fin último de este tipo de intervención es que los cambios se puedan percibir en su entorno natural, y que puedan adaptarse cada vez mejor al mismo.
● Identificar cuáles son esos otros profesionales con los que se debería trabajar para potenciar la mejora en el funcionamiento de la persona, formando así un equipo multidisciplinar, en el que, dependiendo de lo observado a través de la evaluación y de las alteraciones encontradas, tendrá más importancia la intervención de uno u otro profesional.
Así, en este tipo de equipos multidisciplinares puede haber presencia de un/a neurólogo, psiquiatra, pediatra o geriatra, de profesionales del área de terapia ocupacional, de fonoaudiología, de psicología, y de neuropsicología, entre otros.
● Por último, pero no por ello menos importante, aunque también hay que considerar que este rol no puede ser adoptado de forma plena, un pilar a tener en cuenta durante estos procesos es el de la participación de los familiares o personas encargadas de la persona en otros contextos, como podría ser el de la escuela en el caso de los niños. Así, resulta de gran importancia mantener un constante contacto con los mismos, y poder otorgarles conocimientos y técnicas a través de la psicoeducación, que les permitan mejorar tanto la calidad de vida y la autonomía de los pacientes, como de ellos mismos.
